Quitar la fatiga

La fatiga es un fenómeno natural al que todos nos enfrentamos y que regresa periódicamente.

Tu cuerpo tiene límites y te lo señala. Has de tenerlo en cuenta.

Debes buscar las causas y encontrar las soluciones.


Hay que distinguir la fatiga física de la fatiga nerviosa que no tiene las mismas causas o los mismos recursos. Sus manifestaciones son múltiples y variadas: dificultad para despertarse, falta de energía durante el día, somnolencia, falta de concentración e inestabilidad emocional, dificultad para almacenar o recoger tus pensamientos, nerviosismo, agresividad hacia los demás, sensibilidad al ruido o al estrés, ansiedad frecuente, falta de confianza, desmoralizado al final del día.

La fatiga es normal después de un período de esfuerzo físico o intelectual, pero cuando dura, es una señal, un aviso del cuerpo para indicar que te has pasado de la medida, que tienes un grave desequilibrio. No debes pasar de ella y ocultarla por medio de los estimulantes como el café, el alcohol, el tabaco, las drogas. En su lugar debes buscar los orígenes y actuar sobre ella antes de la aparición de enfermedades físicas o la depresión.

Causas psicológicas y recursos

La ansiedad a menudo se debe a un conflicto entre el deseo y la prohibición. Por ejemplo, cuando quieres salir a la calle pero sabes que tienes trabajo. La fuente de la ansiedad también puede residir en la aprensión de un acontecimiento futuro que te piensas que es desfavorable. En todos estos casos, deseas llevar a cabo la acción, pero al mismo tiempo tienes miedo de lograrlo porque quieres evitar resultados que te parecen desfavorables, te enfrentas a una doble tensión contradictoria: una fuerza que te empuja hacia delante, pero otra te deja en el mismo lugar. Este tipo de agotamiento innecesario es más común de lo que piensas.

Empieza por buscar estas causas psicológicas profundas, estas contradicciones agotadoras e infructuosas. Cuando conoces estas causas, puedes resolverlas. Si quieres salir, escaparte de una vez por todas, sal sin pena y luego vuelves al trabajo. Resuelve todos tus problemas que tienen un origen de conflicto. Cuando son complejos, los reduces a problemas simples y concretos, precisos, para encontrar más fácilmente las soluciones.

Preferiblemente intenta evitar las fuentes de agotamiento mental causado por el cerebro primitivo: sentimientos emocionales negativos, dudas prolongadas, miedo, remordimiento, arrepentimiento, insatisfacción con uno mismo. Tu pensamiento debe ser positivo, con visión de futuro, para tu éxito personal. Vive positivamente cada evento. Toma consciencia de este estado de ánimo y de su motivación. Intenta desdramatizar tanto los problemas familiares y profesionales como los conflictos sentimentales. Se definitivamente optimista, siempre hay un aspecto útil de lo que parece ser un fracaso o un callejón sin salida.

No cojas a los demás como una carga sobre ti si ellos pueden afectar a tu equilibrio, sálvate a ti mismo primero. Tu acción y tu manera de actuar deben servir de ejemplos a aquellos que están con dudas. Debes capacitarles en el seguimiento de tu camino.

Relájate, cambia las ideas, especialmente a través de la lectura por ejemplo. Intenta salir de tu marco habitual: sal a caminar solo o con amigos. Conoce a otras personas con un espíritu positivo. Busca oportunidades de reír para ser feliz. No te olvides simplemente de hacer esta llamada a la persona que levanta tus ánimos.

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Axelle Clement. – Líder-Coach

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